Humilde, fresca e inteligente- Cuestión de fe

La indefinible y amorfa sensación de cine latinoamericano parece encontrar algo cercano a una definición en pleno transcurso de esta extraordinaria comedia de caminos que es Cuestión de fe, primer filme del realizador boliviano Marcos Loayza. Es en el momento en el que el trío protagónico está por subir a La Ramona, la camioneta con la que piensan trasladar una imagen de la virgen a través de la sierra, y reciben la bendición del cura del barrio. Sólo bendigo la virgen y la camioneta, les aclara. Las botellas pal camino y las cartas de poker no entran en el rezo.Ese momento, uno de los tantos inspirados que hay en la película, plantea con un trazo brillante lo que muchas películas de este continente tardan horas y cientos de palabras en analizar: la confusa, contradictoria realidad latinoamericana.Los cuatro son los elementos protagónicos de este fresco y divertido filme de Loayza. La camioneta, la virgen, el alcohol y las cartas conforman un cuarteto que jugará en forma decisiva en los destinos de los protagonistas. De a poco, los cuatro los abandonarán. Y serán ellos los que permanezcan, modificados para siempre.Cuestión de fe es el mantra que repite Domingo. Es por eso que se dedica a esculpir figuras religiosas. Alcohólico y solitario, recibe una oferta de esas que no se pueden rechazar. Un mafioso local -el Sapo Estivaris- le ofrece buen dinero para que le haga una imagen de la virgen y la traslade desde La Paz hasta la zona de los Yungas. Esto es: de la Puna a la llanura.A Domingo lo acompañan su compadre Pepelucho y un timador profesional, Joaquín El Cachorro, que huele la oportunidad y por un dinero ofrece llevarlos. El viaje del trío en la colorida camioneta con la imagen de la virgen erguida en la parte de atrás es acaso una postal de este filme.Loayza (que filmó en la Argentina su segundo largo, Escrito en el agua), en la mejor tradición de la road movie, pone a este trío a vivir absurdas y peligrosas aventuras en su paso por pequeños pueblitos en los que van encontrando devoción religiosa, amores y odios. Su película no es sobre la religión sino sobre la fe. Es por eso que, pese a las complicaciones que surgen, el director no opta por el fácil recurso (falsamente latinoamericano) del realismo mágico. No apela al milagro por evidencia. La fe aquí opera por otros lados.Cuestión de fe asume con humor la realidad boliviana. No hay sesudas interpretaciones ni condescendencia. El filme respira humanidad y cariño por sus personajes, respeto por la narración y buen humor. Es ese filme latinoamericano que muchas veces soñamos y casi nunca encontramos. Uno que, si bien humilde en recursos, es íntegro en sus ideas e inteligente en sus planteos. Y capaz de entregar una historia de esas que vale la pena contar y personajes que vale la pena recordar.

Criticos:

Diego Lerer